Bebés Exigentes: El agotamiento de los padres.

Los bebés exigentes pronto dejan sin energía a unos padres que suman el resto de sus quehaceres diarios y privados del sueño necesario. Los padres funcionan durante un tiempo a baja marcha. No habrá café suficiente para activarte en tu día a día.

Se trata de un estado temporal que por suerte pasará pronto. Mientras vives esta etapa trata de no enfadarte o tener resentimiento hacia tu hijo. Asume que esto importante para tu hijo y que la falta de descanso te hará bajar el rendimiento en otras actividades.

Llegarán tiempos mejores, de hecho no tardarán en aparecer. Tu pequeño tesoro está aprendiendo a conocer su entorno y el entorno a conocerlo a él. En cuanto pasen estos meses “malos” todo volverá a la normalidad.

 

Bebés exigentes: La hiperactividad

Esta es una característica de los bebés exigentes que junto con la hipertónicidad son aspectos de esa intensidad con la que vive el bebé. La hipertonicidad se refiere a los músculos que a menudo están en estado de tensión, como esperando para entrar en acción en cualquier momento. La mente y los músculos de los bebés exigentes rara vez está relajados o tranquilos, ni siquiera de recién nacidos.

A la mayoría de los bebés, incluidos muchos bebés exigentes, les gusta el contacto físico, ser acunados y abrazados. Solamente algunos de los bebés exigentes son reacios a este contacto físico. Tienden a apartarse, se ponen rígidos de pies y manos y arquean la espalda al tratar de abrazarlos. La lactancia asi se convierte en un acto de gimnasia.

Bebés Hiperactivos

El término “hiperactivo” para describir un bebé exigente no es necesariamente un término peyorativo. Que un niño con actividad normal pueda considerarse hiperactivo depende del criterio utilizado. Un bebé en edad de caminar que se mantenga siempre ocupado no significa que sea hiperactivo, o que algún día un psicológo del colegio lo vaya a etiquetar como hiperactivo. Hiperactivo describe como actúa el chaval en un momento concreto de su desarrollo, sin ningún tipo de juicio sobre si eso es bueno o malo. El término no se refiere a una enfermedad o carencia en el bebé sino tan solo de una descripción.

 

El término “Hiper” está siempre en la mente de los cuidadores de guarderías y colegios. El nivel de actividad es algo relativo al del resto de los chavales del grupo. A un chaval que vive con intensidad, creativo y entusiasta en medio de un grupo de chavales más reservados puede fácilmente a etiquetarsele como “hiper”. Hay que tener en cuenta que el nivel de actividad de un chaval puede depender del entorno. Un chaval puede jugar tranquilamente en el ambiente conocido y confortable de su casa, mientras que puede excitarse y volverse frenético al jugar frente a un grupo de desconocidos.

Puede ser difícil vivir con un chico que parece incansable, sin embargo esto no es un signo negativo. Algunas de las personas más creativas o que más contribuyeron a cambiar el mundo, alguna vez fueron etiquetadas como hiperactivas en su infancia.

Bebés exigentes: La intensidad

Este niño va a ser tremendo“. A menudo es posible identificar un bebé exigente al poco de nacer al tratar de consolarlo. Mientras que otros bebés se contentan y tranquilizan casi con cualquiera que les coja y con relativamente poco esfuerzo, estos bebés lloran con intensidad y demandan que se les lleve al cuidado de su madre (lugar al que pertenecen). Incluso a las pocas horas de nacer, el bebé exigente de alguna manera intuye que algo le falta cuando está alejado de la madre y adopta la persistencia necesaria para conseguirlo. La forma de llorar de un bebé exigente no es la de una petición cualquiera, es una demanda de extrema urgencia.

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Estos bebés ponen mucha más energía en todo lo que hacen. Lloran intensamente, comen de forma voraz, rien con hilaridad, y también su forma de protestar es intensa cuando sus necesidades no son satisfechas plenamente. Reaccionan con más intensidad “si no le doy de comer tan pronto como hace el primer amago de tener hambre rompe a llorar con un llanto que al poco alcanza una intensidad como si hubiera un problema muy serio o le fuera la vida en ello ” es una observación común en este tipo de bebés.

Actividad muy intensa en el bebé

La intensidad del sentimiento que pone un bebé al llorar puede leerse en su lenguaje corporal. Los puños cerrados, espalda arqueada, músculos en tensión, como preparados para entrar en acción.

Hay ocasiones en que no hay manera de calmar al bebé, lo pruebas todo, le alimentas, le cambias, le coges, lo acunas…. Con el tiempo los padres pueden pasar a un estado alterado de nervios porque saben que si no responden inmediatamente en el momento que el bebé comienza a llorar les va a costar todavía más conseguir calmar al bebé. Se forma así una obsesión por prevenir que el bebé se enfade, más que nada por el infierno que luego cuesta calmarle.

Su intensa actividad no decae cuando estos bebés crecen y comienzan a caminar. Utilizando la analogía con un coche, sería como si estuvieran subidos de revoluciones. Sienten gran afán de explorar y experimentar con todo y no hay cosa que esté a salvo en la casa. Algunos pueden poner algo de cuidado en sus andanzas por la casa pero la mayoría no. Estos bebés corren precipitadamente hacia el objeto deseado, sin poner cuidado en lo que hay a su paso. Pronto descubrirás que el mismo rasgo de conducta que te tenía exhausto será algo que te produzca satisfación. Ese mismo afán que le lleva a aventurarse en problemas también le lleva a un mayor nivel de creatividad a la que otros niños no osan atreverse (transportar objetos como sillas y subirse en ellos para alcanzar algo). Tu tarea es enseñarle a poner cuidado y dirigirle por caminos en los que se pueda manejar.

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Bebés Exigentes: Introducción

¿Porqué será mi bebé tan distinto?. Los bebés de mis amigos no se comportan como el mío. Ellos si pueden dormir durante la noche. A su bebé le puede coger cualquiera. Mis amigos no están tan cansados como yo. ¿Estaré haciendo algo mal?.

¿Te suena familiar?. Si tú bebé se comporta de esa manera está en su forma de ser. No es por la forma de crianza, sino por su personalidad.

 

En las primeras semanas después del alumbramiento ya comienzas a hacerte una idea de quien es esa pequeña persona y del reto que supone tener un bebé demasiado exigente.

De alguna forma todos los bebés son exigentes, y la mayoría son muy exigentes en al menos algún aspecto de su vida. Sin embargo, hay otros que son exigentes en un mayor número de aspectos. El grado de exigencia está de alguna manera también en la mente y la forma en que lo afrontan los propios padres. Los padres experimentados ya conocen el grado de exigencia de los niños “normales” y se adaptan más fácilmente a un bebé exigente; los nuevos padres a menudo no son tan realistas.

El perfil del bebé exigente tiene una serie de características, al menos algunas de ellas el bebé suele adoptarlas por un tiempo. Se trata de rasgos de su personalidad que no deben juzgarse como “buenos” o “malos” y que algunos pueden demandar mucho de los padres. En definitiva, lo que importa es como aprende el niño a hacer uso de estas facultades especiales. Lo interesante es que los padres sepan identificar estos rasgos únicos de su niño o bebé y sepan redirigirlos para mejor provecho del infante.

Los principales aspectos del bebé exigente son:

1- Intensidad.

2- Hiperactividad.

3- Agotamiento de los padres.

4- Come con frecuencia.

5- Demanda mucha atención.

6- Se despiertan con frecuiencia.

7- Insatisfechos.

8- Impredecibilidad.

9- Hiper-sensibles.

10- Sensibles a la separación.

11- No se calma solo.

12 – No puedo soltar al bebé.

Veremos cada uno de estos aspectos con mayor detenimiento, poniendo más hincapié en los aspectos más importantes para que aprendas a convivir mejor con tu bebé exigente.