Bebés Exigentes: SENSIBLES A LA SEPARACIÓN

Los bebés exigentes son muy selectivos con sus cuidadores y no aceptan fácilmente un sustituto. Saben quienes son las personas que están atentas a sus necesidades y en las que pueden confiar y por eso son bastante más lentos que otros niños para establecer relaciones de afecto con extraños. No les gustan las personas o lugares desconocidos y parece que estuvieran viviendo de forma continua con angustia de separación.

 

Desde el punto de vista del bebé la madre es como una parte más de si mismo. Como si fueran uno solo, se sienten bien cuando están con la madre; y sienten ansiedad o terror cuando les falta. En realidad esta conducta parte de la gran necesidad que tiene el bebé exigente de los cuidados de su madre para sentirse bien.

 

Sus lloros en voz alta ante una separación revelan que estos bebés tienen un fuerte instinto de apego. Si esto no les preocupara en extremo, no se molestarían en llorar tan fuerte cuando hay separación. Esta capacidad le llevará a establecer intimidad en sus relaciones cuando sea adulto.

 

Poco a poco, en el círculo de cuidadores del bebé exigente irán entrando otras personas además de su madre y al estableciento de relaciones exclusivas. Cuando un nuevo bebé nace, el mayor por necesidad desviará su atención desde la madre al padre (si es que esta no ha empezado ya). Para cuando cumpla tres años y medio el bebé exigente ya estará contento cuando se quede con otras personas. Antes de esta fecha también puede encontrarse agusto si la persona que se ocupa de ellos es alguien que conoce bien y con la que siente especial apego (padre, abuelos,…).

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